domingo, 2 de diciembre de 2007


VIDA

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito ¡Todo! y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada! y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva era la nada.

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será después de todo,
después de tanto todo para nada.

José Hierro

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